DramaturgIA: cuando el teatro se convierte en diálogo sobre el futuro
Los días 17 y 18 de octubre, Berlanga de Duero se transformó en un escenario donde arte, tecnología y pensamiento crítico se encontraron para reflexionar sobre el papel de la inteligencia artificial en nuestras vidas.
El I Certamen de DramaturgIA —un espacio concebido como un laboratorio escénico y social— reunió a artistas, académicos, vecinos y visitantes en torno a una pregunta central: ¿cómo queremos convivir con la inteligencia artificial y qué dice esto de nosotros como sociedad?
A través de cinco obras de microteatro, se generaron conversaciones y debates abiertos, en donde el público exploró las tensiones entre humanidad y tecnología. En el primer día, la obra (In)falible, planteó la pérdida de conexiones reales y humanas en la era digital. Por su parte en Señoría, somos humanos, se imaginó un sistema judicial administrado por una IA.
Estas presentaciones provocaron en los asistentes un debate sobre los límites éticos de la automatización de la justicia y la necesidad de empatía en las relaciones humanas como rasgos irrenunciables de lo humano.
El segundo día tocó el turno de: Machine Sapiens, La caverna de Silicio y Servicio Andaluz de Empleo y Muerte, propuestas que profundizaron en temas como la dependencia tecnológica, la conciencia artificial, la pérdida de identidad y la sustitución de trabajos por la IA, en un mundo cada vez más mediado por algoritmos. En cada función, el público respondió con preguntas, risas y silencios que posteriormente se convirtieron en conversaciones y en diálogo. Berlanga vibró con una atmósfera de curiosidad, emoción y pensamiento colectivo.
El encuentro reveló una pluralidad de miradas: desde quienes ven en la inteligencia artificial como una herramienta para mejorar la vida y liberar tiempo para la creatividad, hasta quienes temen su poder de control, dependencia y deshumanización. La conversación colectiva apuntó a dos necesidades urgentes: definir responsabilidades claras —de gobiernos, empresas y ciudadanos— y educar en un uso crítico y consciente de la tecnología, capaz de formar una ciudadanía digital verdaderamente libre.
DramaturgIA demostró que el teatro supone un lugar para pensar lo contemporáneo. Desde la escena, se abrió un espacio de encuentro, reflexión e intercambio donde la cultura se hizo conversación y la inteligencia —humana o artificial— se exploró desde la sensibilidad y el arte. Fue una celebración de la palabra, la escucha y la posibilidad de imaginar juntos el futuro.
DramaturgIA: cuando el teatro se convierte en diálogo sobre el futuro
Los días 17 y 18 de octubre, Berlanga de Duero se transformó en un escenario donde arte, tecnología y pensamiento crítico se encontraron para reflexionar sobre el papel de la inteligencia artificial en nuestras vidas.
El I Certamen de DramaturgIA —un espacio concebido como un laboratorio escénico y social— reunió a artistas, académicos, vecinos y visitantes en torno a una pregunta central: ¿cómo queremos convivir con la inteligencia artificial y qué dice esto de nosotros como sociedad?
A través de cinco obras de microteatro, se generaron conversaciones y debates abiertos, en donde el público exploró las tensiones entre humanidad y tecnología. En el primer día, la obra (In)falible, planteó la pérdida de conexiones reales y humanas en la era digital. Por su parte en Señoría, somos humanos, se imaginó un sistema judicial administrado por una IA.
Estas presentaciones provocaron en los asistentes un debate sobre los límites éticos de la automatización de la justicia y la necesidad de empatía en las relaciones humanas como rasgos irrenunciables de lo humano.
El segundo día tocó el turno de: Machine Sapiens, La caverna de Silicio y Servicio Andaluz de Empleo y Muerte, propuestas que profundizaron en temas como la dependencia tecnológica, la conciencia artificial, la pérdida de identidad y la sustitución de trabajos por la IA, en un mundo cada vez más mediado por algoritmos. En cada función, el público respondió con preguntas, risas y silencios que posteriormente se convirtieron en conversaciones y en diálogo. Berlanga vibró con una atmósfera de curiosidad, emoción y pensamiento colectivo.
El encuentro reveló una pluralidad de miradas: desde quienes ven en la inteligencia artificial como una herramienta para mejorar la vida y liberar tiempo para la creatividad, hasta quienes temen su poder de control, dependencia y deshumanización. La conversación colectiva apuntó a dos necesidades urgentes: definir responsabilidades claras —de gobiernos, empresas y ciudadanos— y educar en un uso crítico y consciente de la tecnología, capaz de formar una ciudadanía digital verdaderamente libre.
DramaturgIA demostró que el teatro supone un lugar para pensar lo contemporáneo. Desde la escena, se abrió un espacio de encuentro, reflexión e intercambio donde la cultura se hizo conversación y la inteligencia —humana o artificial— se exploró desde la sensibilidad y el arte. Fue una celebración de la palabra, la escucha y la posibilidad de imaginar juntos el futuro.



