El perímetro del nuevo contrato social: no dejar a nadie fuera

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Ante el escenario actual de creciente polarización y desigualdad, ¿es posible generar un nuevo contrato social que nos permita cumplir los ambiciosos Objetivos de Desarrollo Sostenible y garantice la convivencia democrática? ¿Tiene algo que ver la descomposición de la clase media con esta polarización y la crisis de las democracias? ¿Qué elementos necesitamos para recomponer la confianza? ¿Y cómo no dejar a nadie fuera?

A partir de preguntas como estas, el pasado 24 de mayo pudimos disfrutar del primero de los Diálogos para el Día Después, una serie de conversaciones y actividades abiertas a todo el mundo, que tendrán un importante punto de encuentro en Soria los días 21 y 22 de octubre, y que tienen como fin impulsar un nuevo contrato social.

En este primer diálogo pudimos contar con la participación de Massimo Gaggi, corresponsal en EEUU del prestigioso periódico italiano Il Corriere della Sera, y autor del libro El fin de la clase media y el nacimiento de la sociedad de bajo coste (2006); Rafael Rubio Núñez, miembro del Consejo de Transparencia y Participación de la Comunidad de Madrid; Carles Campuzano, director de Dincat e integrante del El Día Después; y Cristina Monge, politóloga, investigadora en transición ecológica y calidad democrática, y miembro de la plataforma El Día Después.

La conversación tuvo como punto de partida el libro El fin de la clase media y el nacimiento de la sociedad de bajo coste publicado por Massimo Gaggi junto con Edoardo Narduzzi, y que ya en 2006 vislumbraba la desaparición de la clase media como un problema para los equilibrios alcanzados en los decenios de la segunda posguerra.

Como apuntó Cristina Monge al principio de la conversación, “las clases medias son históricamente las que han dado estabilidad a las democracias”. Por lo tanto, son necesarias en un momento tan crucial como el actual, dado que “muchas de las transiciones que tenemos pendientes –como la transición ecológica- si no se hacen bien, pueden ahondar en la dirección de mayor desigualdad y comprometer el alcance de la transformación”, apuntó.

¿Cómo evitar ahondar en la fragmentación y sentar las bases para una mayor cohesión social?

Según Carles Campuzano, “la idea del declive de la clase media y del acceso masivo a bienes y servicios muy económicos” -lo que en el libro llaman la “Ryanair society”- “está muy asociada a la calidad de los empleos”.

Ante la precarización de los empleos en Europa –efecto también de la globalización-, señaló dos posibles vías de solución: políticas predistributivas y redistributivas. Y lanzó las preguntas: “¿Podemos por la vía de la educación recuperar la capacidad de las clases medias de acceder a empleos de calidad en un momento dominado por la automatización de procesos y por la competencia global? ¿Seremos capaces de focalizar mejor en Europa la redistribución de recursos y el gasto orientado a personas mayores (sanidad, dependencia, pensiones) y a familias (apoyo a infancia)?”.

En cuanto a la calidad del empleo, señaló que “se trata de recolocar el empleo en el centro”, y, aunque se hable mucho de renta básica, se declaró “más cerca del empleo garantizado, ya que el empleo es un elemento de integración social e identidad”.

¿Podemos por la vía de la educación recuperar la capacidad de las clases medias de acceder a empleos de calidad en un momento dominado por la automatización de procesos y por la competencia global?

Carles Campuzano

Orientar el gasto social a la lucha contra la desigualdad para cohesionar la sociedad es sin duda una vía para recoser una sociedad fragmentada. Sin embargo, como señaló Rafael Rubio, “el actual auge del populismo no solo tiene raíces económicas (es decir, el empobrecimiento de la clase media), sino que se basa en la falta de elementos comunes, y la tendencia a la individualización de cada grupo”.

En esta misma línea, Massimo Gaggi señaló que las redes sociales –junto con la globalización-  han tenido y tienen una responsabilidad en la ruptura del contrato social, un contrato que, en su opinión, necesita de al menos tres elementos: capital social (es decir, redes de organizaciones y de confianza en la sociedad civil), instituciones fuertes y narrativas o historias compartidas”.

El actual auge del populismo no solo tiene raíces económicas (es decir, el empobrecimiento de la clase media), sino que se basa en la falta de elementos comunes, y la tendencia a la individualización de cada grupo

Rafael Rubio

Los tres pilares del contrato social: capital social (redes de confianza y sociedad civil), instituciones fuertes y narrativas compartidas. Las redes sociales han roto los tres elementos.

Massimo Gaggi

“Las redes sociales no existían cuando se publicó el libro en 2006”, apuntó. Y añadió: “Han contribuido de manera significativa a romper los tres pilares señalados, y hacen aún más difícil encontrar el camino por un nuevo contrato social”. “Por otro lado”, agregó, “también es cierto que en los últimos años hemos asistido a dos fenómenos muy tristes (la pandemia y la guerra) que sin embargo han creado las condiciones para reiniciar un debate positivo, no solo de cómo salvar democracias sino para reconstruir un consenso en torno a la necesidad de un nuevo contrato social”. Concretamente, señaló tres crisis (salud, el cambio climático y la inteligencia artificial) como temas urgentes para mantener conversaciones necesarias y tratar de buscar consensos, aunque se mostró pesimista sobre la posibilidad de conseguirlo.

Rafael Rubio, por su parte, agregó la falta de espacios de convergencia real para ayudar a tejer acuerdos audaces: “Vivimos en una sociedad fragmentada, en que no hay valores comunes, pero tampoco espacios comunes donde se pueda llevar a cabo el diálogo”.

Espacios comunes, coaliciones amplias y más sociedad civil: herramientas para recoser una sociedad fragmentada y enfrentar los retos del presente

“La dificultad de alcanzar acuerdos existe, pero la necesidad también”, señaló Cristina Monge.

Y argumentó que actualizar las democracias y aumentar los niveles de cohesión social es imprescindible para cumplir la Agenda 2030, y es por ello que en El Día Después se está poniendo tanto el acento en generar consensos transversales. De la misma forma, también existe una necesidad de crear espacios de escucha, diálogo sosegado y acuerdos, y en El Día Después se están dando ejemplos muy interesantes de generación de acuerdos y alianzas improbables en espacios más tradicionales.

Hacia allí apuntó también Carles Campuzano cuando lanzó la pregunta de si podemos construir coaliciones políticas y sociales suficientemente poderosas para abordar los retos que se nos plantean: “Necesitamos coaliciones muy amplias que sean capaces de recoser la fragmentación. Y necesitamos reforzar el papel de la sociedad civil, del tejido de asociaciones, fundaciones, cooperativas, etc. que están muy pegadas a los ciudadanos”, propuso.

“Estoy completamente de acuerdo”, mostró Gaggi, “y creo que en Europa tenemos muchas más posibilidades de hacerlo que en Estados Unidos”. Hablando de coaliciones amplias y calidad democrática, señaló que en Italia ahora hay un gobierno que goza de mucha confianza, y se basa en una coalición con distintos partidos e ideologías. “Creo que estas coaliciones amplias son lo que nos pueden ayudar a crear un nuevo contrato social para evitar la radicalización que es el veneno que puede destruir cualquier plan”, sentenció. En cuanto al papel de la sociedad civil, dijo: “En Europa, a diferencia de Estados Unidos, incluso con mucha tensión de movimientos xenófobos, aún tenemos un tejido social mínimo, que es la base sobre la que construir, y debemos protegerlo”.

¿Podemos construir coaliciones políticas y sociales suficientemente poderosas para abordar los retos que se nos plantean?

Carles Campuzano

Las coaliciones amplias son lo que nos pueden ayudar a crear un nuevo contrato social para evitar la radicalización que es el veneno que puede destruir cualquier plan

Massimo Gaggi

Pero una sociedad cohesionada requiere de incluir en la conversación a todos los componentes de esa sociedad, y que ninguna voz quede fuera del perímetro: personas no nacionales, quienes están bajo el umbral de la pobreza, la infancia y la juventud, etc.

Sin duda, en este camino hacia la renovación del contrato social que ya hemos empezado, seguiremos ahondando en cómo incluir esas voces –tradicionalmente excluidas- en la conversación, con el fin de alcanzar acuerdos y transformaciones tan difíciles como necesarios.

Resumen del diálogo «El perímetro del nuevo contrato social: ¿quién no debe quedar fuera?»
Vídeo completo de la sesión del 16 de diciembre de 2021
La conversación en 12 tuits
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